Las cuentas de Baldor llegan al mar
En el texto anterior titulado “Baldor explica las elecciones” entendimos en detalle las matemáticas detrás de la cifra repartidora y el método D’Hondt. Vimos también que, en las elecciones a Senado, no todos los votos valen lo mismo. En esta oportunidad, vamos a profundizar en la lectura de esos resultados y trataremos de inferir lo que esos resultados nos dicen de lo que pudiera ocurrir en la primera vuelta presidencial de mayo 31.
Tomaremos nuevamente como fuente la Registraduría Nacional, y los datos del preconteo, en su Avance No. 79 donde se reporta el 99.56% de las mesas. Son los mismos datos del escrito anterior. Es importante anotar que un preconteo es una medición inicial no vinculante y que datos posteriores que surjan del escrutinio pueden modificar los resultados. Así mismo, los datos de censo electoral los tomé directamente de ese avance 79, dato que no coincide perfectamente con el último informe sobre censo electoral de la misma entidad. Sin embargo, el dato del censo simplemente sirve como referencia para medir datos poblacionales y temas de participación, sin alterar las conclusiones fundamentales de este análisis.
Manteniendo el tono de los escritos anteriores, parto siempre de la premisa que los números nos cuentan historias, y esas historias hay que narrarlas, así la historia no sea de nuestro particular agrado.
En este texto vamos a ir a profundidad a los números del Pacto Histórico (PH), el claro ganador al Senado, y al detalle también de los resultados del Centro Democrático (CD), el segundo en la jornada. Y al cierre, nos atreveremos a dar un vaticinio del impacto de estas votaciones a Senado sobre los resultados de la primera vuelta presidencial de mayo 31.
Pacto Histórico- Señal que llega a muchas partes
Considerando los 32 departamentos, más las dos circunscripciones especiales de Bogotá y consulados del exterior, vemos que el PH obtuvo el primer lugar en 12 departamentos, el segundo lugar en otros 12, quedando sólo rezagado en 10 departamentos. Pero no es sólo eso, hay algo incluso más poderoso y oculto entre tantos números. Si desagregamos sus resultados a Senado clasificando por el tipo de triunfo obtenido, vemos que en los departamentos donde el PH obtuvo el primer lugar, son departamentos que representan casi el 47% del censo electoral, y en los departamentos donde obtuvo el segundo lugar, son departamentos que representan casi el 38% del censo electoral, y en los departamentos de menor población fue precisamente donde no le fue tan bien. Es un partido que logra la mayor eficiencia porque consolida victorias donde hay más gente, y eso en estrategia electoral significa mayor probabilidad de ganar, como efectivamente ocurrió.
Centro Democrático- Más paisa que la arepa (remojada en ajiaco)
A pesar que el Centro Democrático progresó fuertemente en estas elecciónes de Senado, pasando de 13 curules en las elecciones de 2022 a 17 curules en esta elección, la lectura tiene un sabor agridulce. Es indudable el avance, pero no tanto al compararlo con su contradictor ideológico. O para decirlo como lo decía Bilardo, el segundo es el primer perdedor.
Los resultados del Centro Democrático muestran un fuerte y prometedor avance en Bogotá, una consolidación en Antioquia, y un estancamiento pronunciado en casi todas las demás zonas del pais. El CD solamente ganó en 5 departamentos contra la victoria del PH en 12. Y de segundo quedó en 8 departamentos, contra los 12 del PH. Y no es solamente el hecho que las victorias y los segundos lugares por departamentos fueron más escasas, está el hecho preocupante que Antioquia, Bogotá y Cundinamarca representan ya más de la mitad de todos sus votos.
Y no sólo eso, hay varios otros hechos para analizar:
1-Ya perdió el eje cafetero. En sus tres departamentos, Caldas, Risaralda y Quindío, obtuvo 178.448 votos contra 183.463 votos del PH.
2-En su bastión o Jerusalén político que es Antioquia, ya el PH es la segunda fuerza con 392.002 votos contra los 744.372 votos del CD. Esta señal es grave, muestra techo en su zona fuerte y al competidor creciendo. Alguien dirá que los votos de Creemos en realidad son del mismo origen ideológico del CD (187.708 votos de Creemos en Antioquia). Aceptemos ese argumento, lo cual no cambia la tendencia.
3-En el Caribe y sus ocho departamentos (Córdoba, Sucre, Bolívar, Magdalena, Cesar, Guajira, Atlántico y San Andrés Islas), el CD obtuvo poco, solamente 250.825 votos, el 8.3% de su total de votos contra casi 892.021 votos del PH (el 20.2% de sus votos). Más abajo vamos con un capítulo completo sobre el Caribe.
4-Sin sorpresas, pero con angustia se ve que los 4 departamentos del Pacífico apetecen poco al Centro Democrático. El PH casí lo cuadriplica, 256.623 votos del CD contra 993.277 del PH.
Y más allá de esas diferencias regionales, la tabla abajo es aún más ruidosa. En los departamentos donde el CD ganó, son departamentos que representan únicamente el 22.8% de los votantes. Donde quedó de segundo son el 29.7% de los votantes, y a donde el CD juega un papel marginal están la mayoría de los votantes, es decir el 47.5% del censo total. Mirando estos datos, al CD le aplica perfectamente la letra del vallenato “Tierra Mala”… Quise cultivar un amor y me he quedado solo, creo que sembré en tierra mala o no supe sembrar.
Conclusión comparativa
Al comparar las votaciones del PH y el CD, podemos decir que el PH es un radio que se sintoniza en UHF y el CD es un radio de AM. El primero se escucha en muchas más regiones aunque a veces con mucha distorsión y altisonancia, mientras que el segundo se oye fuerte y claro pero sólo en pocas. Y en vez de pelear con la señal que emite el UHF, que claramente no le está trayendo muchos réditos, lo más conducente para el CD sería montar antenas en esas regiones donde su señal no está llegando. Como estamos en campaña, y ya no hay tiempo para eso, seguramente por eso se la juega al voto de opinión incluso a expensas de su claridad ideológica.
Aterrizando a la primera vuelta
Alfonso López acuñó una frase muy famosa en la política colombiana. “El Caribe siempre pone presidente”. Esa frase está más viva que nunca luego de la votación en Senado, y esa es la principal hipótesis de este texto.
En el cuadro abajo vemos el hallazgo más importante. Los partidos bisagra, esos que giran para cualquier lado, sacaron el 45.6% de los votos válidos al Senado en todo el territorio nacional. Eso no es poca cosa, si se compara con el PH que tuvo una jornada muy positiva y sacó 22.7% de los votos válidos y el CD que se defendió relativamente bien con 15.6%. Eso demuestra que esos 5 partidos bisagra son de facto los partidos que demostraron tener poder de maquinaria el 8 de marzo. Hablamos de los tres clásicos: los liberales, los conservadores, y los de la U. Yo le sumo a los verdes, que tienen poca claridad ideológica, desayunan con la izquierda y se montan a la cama por la derecha, y dicen que en el promedio son de centro. E incluyo a Cambio Radical, que aunque tuvo una posición muy anti-petrista en la actual legislatura, sus nuevos senadores son unos perfectos desconocidos (con todo respeto) y lo más sensato es asumir que entran al juego político al mejor estilo clientelista colombiano. Pero, lo más soprendente no es que esos 5 partidos tengan casi la mitad de los votos válidos en el pais, sino que en el Caribe esa participación sube de manera espectacular a un 65.3% (en amarillo). Eso es aterrador, 2 de cada 3 votos en el Caribe se fueron a uno de estos partidos.
Este hallazgo sólo demuestra que los bisagra tienen poder. Y yo creo que está a la venta, de forma parecida a lo que vimos en la segunda vuelta del 2014 cuando la casa Musa Besaile y la Noñomanía movilizaron todo su poder político en la costa para que Juan Manuel Santos pudiera revertir la derrota que tuvo en primera vuelta con Oscar Iván Zuluaga. Recordemos que Santos más que duplicó sus votos entre primera y segunda vuelta, la mayor disparada de votos entre las dos vueltas en toda la historia electoral colombiana desde que tenemos este formato de doble vuelta.
Digo que los partidos bisagra ofrecerán esos votos y para justificar esta segunda parte de mi hipótesis, entro ahora a la clasificación de los votos para poderlo entender. Nótese que le huyo a la clasificación de primer orden, aquella que los ubica en izquierda, derecha y centro, y me enfoco más bien en la variable conductual del voto. Veo tres tipos de votantes principalmente en dicha clasificación.
Votante de opinión: Se dice por los analistas que este voto es principalmente urbano. Y ello puede ser cierto dependiendo de la definición de urbano. Si aceptamos que urbano es todo aquel que vive en una población de más de 100 mil habitantes, entonces en Colombia hablamos del 65-70% de la población. Pero independiente de su rasgo urbano o rural, porque existe en todas partes, es un voto que se mueve mucho por el ciclo de noticias, por el efecto de las redes sociales, en parte también porque es un voto emocional e influenciable. Es el voto de la conversación cotidiana, el del chat de las tías, los vecinos, los amigos y del desconocido que nos pregunta por las elecciones. Y la mayor parte de los analistas y encuestas tratan de comentarlo, medirlo e influenciarlo.
Votante ideológico: Es un votante que cree en unos principios básicos y castiga la incoherencia ideológica. Es el del PH que no vota por Roy, o el del CD que no le gusta que Oviedo haga parte del tiquete. O incluso el del centro que no vota por lo que considera extremos.
Votante de maquinaria: Es un votante que tradicionalmente ha votado en casas políticas. Eso va desde el liberal de Rionegro, el conservador de Guaduas o el de La U de Cereté. Es importante también salir del estereotipo que ese voto es el del tamal, la teja y el billete. Claro que de eso hay, y mucho, pero también hay mucho de un voto militante que de forma disciplinada vota por las mismas casas políticas en cada ciclo electoral. Y este votante también existe fuera del Caribe, recordemos que los partidos bisagra comandaron el agregado de los votos en todo el territorio en Senado.
Es dificil medir el peso de cada tipo de votante, pero lo que sí es claro es que en elecciones presidenciales el votante de opinión ya es mayoritario. Ojo, no necesariamente son de una tendencia política, aquí caben los que votaron por la seguridad de Uribe, los de la ola verde de Mockus, los de la Paz de Santos y hasta muchos del cambio de Petro. Y ahora está la puja por ver cual campaña atrae más a ese votante de opinión. O es la emoción a la que apela Abelardo, o los símbolos de lucha y resistencia de Cepeda o la ponderación maternal de Paloma los que llevarán la mayoría de ese voto. Eso no lo sé.
Pero lo que sí podemos inferir es que la correlación entre estos votantes es fundamental y nos dice mucho. Los ideológicos salen de la ecuación, ya que son votantes convencidos y están muy blindados al contexto político y sobre todo en primera vuelta. Queda la relación entre los otros dos que es bien llamativa. El votante de maquinaria se activa (a través de sus casas políticas) a favor de lo que marque mayoritariamente la ola de opinión. Si esos votantes de maquinaria, mayoritariamente en el Caribe como ya demostramos, ven que hay una dupla que marca muy fuerte en las encuestas, esas casas políticas se van a alinear. Y es allí donde las dos hipótesis se intersectan: los votos de maquinaria del Caribe se sumarán a la dupla que los votantes de opinión mayoritariamente estén prefiriendo en las fechas cercanas a mayo 31. Es un 2014 reencauchado, no sabemos el precio, pero barato no será.
Cierre
Quien capture la narrativa de opinión en las semanas hasta el 31 de mayo, muy probablemente se llevará también a la Costa Caribe. Y quien se lleve el Caribe, se lleva la Presidencia. Alfonso López tenía razón. Y los números de esta elección que nos muestra Baldor sugieren que hay peso en la afirmación.
Durante las próximas 11 semanas veremos una lucha permanente por capturar la conversación política, por marcar los temas y por definir el tono del debate público. Porque en política hay una regla no escrita, pero infalible: el que no impone la agenda, termina jugando en la agenda del otro.
Nota del autor:
Este artículo contiene opiniones del autor. No constituye asesoría electoral ni pretende imponer una posición, sino invitar a la reflexión y al análisis de los resultados.




Excelente artículo. Otro que procedo a reenviar a mi círculo cercano. Que impotencia ver que Colombia tiene poco a poco a convertirse en un país de izquierda. Que impotencia dar el liderazgo del PH en tantos departamentos.
Gracias Nicolas por el articulo, seguimos en acuartelamiento de primer grado en esta batalla cultural.