Tokenización: la última frontera de la desintermediación financiera.
Blockchain: la imprenta de la confianza
La historia económica se puede contar como una guerra contra los intermediarios. Para pasear necesitabas una agencia de viajes para comprar tu tiquete, reservar el hotel y comprar un tour. Hoy cualquiera lo hace directamente desde su celular. Todos recuerdan a Aviatur y los más viejitos seguro que viajaron con Viajes Palomares o con Tierra-Mar-Aire; hoy nuestros hijos ni entienden que es una agencia de viajes. El mismo ejemplo anterior aplica para la música, los periódicos, la religión, la política, la educación universitaria, entre muchos otros ejemplos sobre los cuales hay un montón de historias interesantes narrando esos fenómenos. Ahora estamos viendo la consolidación de este fenómeno en el mundo financiero, intentando quitar el monopolio del dinero a bancos y gobiernos. No es un fenómeno nuevo, este proceso lleva décadas, pero sólo hasta hace poco está comenzando a tomar tracción.
En los años 80´s, los mercados de capitales permitieron algo de desintermediación de los bancos, y las empresas empezaron a emitir bonos y acciones directamente al público, reduciendo el rol del banco como prestamista. Antes de eso, ya las empresas emitían bonos (por ejemplo los bonos de ferrocarriles en EE. UU. en el siglo XIX), pero la distribución y el acceso a esos bonos estaba muy mediada por bancos de inversión (J.P. Morgan, Kuhn Loeb, etc.), que actuaban como colocadores exclusivos. En los años 90 llegó el internet banking, y los usuarios comenzaron a interactuar directamente con plataformas digitales en vez de sucursales. Al cierre del milenio llegó la Fintech, y el caso de PayPal es tal vez el más llamativo, siendo el primer gran golpe al monopolio bancario en pagos online. Luego llegó el Crowdfunding y P2P lending con plataformas como Lending Club que permitieron préstamos entre particulares sin necedidad de un banco. Al mismo tiempo llegó el brokerage online barato (E-Trade, TD Ameritrade, etc) con acceso directo a la bolsa, sin asesores ni comisiones altas. Y más recientemente aparecieron los neobancos como Revolut, Nubank, Ualá y Wise. Pero hasta ese momento no eran golpes decisorios para la desintermediación, en su gran mayoría eran ajustes que las mismas entidades financieras y los gobiernos ejecutaron para satisfacer la necesidad de comodidad y velocidad que traía la era del internet. El internet volvió más fácil la banca, pero no le quitó su poder. Las transferencias todavía pasan por sus redes privadas, las cuentas siguen siendo registros en libros bancarios, el crédito lo otorgan áun los mismos de siempre. Pero la llegada de la tecnología blockchain está dando señales de ser el golpe que necesitábamos. Si el internet fue la cirugía estética, el blockchain puede ser la cirugía de corazón abierto.
Se dice que el blockchain tuvo su origen en 2008, con la publicación del whitepaper de Bitcoin por Satoshi Nakamoto, “Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System”. Ese documento introdujo por primera vez la idea de un registro distribuido (blockchain) donde cada bloque contiene transacciones, prueba de trabajo (Proof of Work) para asegurar la integridad de la red y un sistema de consenso sin necesidad de intermediarios ni bancos. Sin embargo, hay registros históricos que hablan de varios trabajos previos que fueron fundamentales. En 1991 Stuart Haber y W. Scott Stornetta propusieron un sistema de sellado de tiempo (timestamping) en documentos digitales, que ya usaba cadenas de bloques criptográficos. Luego Nick Szabo habló de smart contracts y creó “bit gold”, precursor conceptual de Bitcoin. En 2004 Finney diseñó Reusable Proof of Work (RPOW), otra pieza clave. Más allá de su origen, el blockchain es un libro mayor distribuido (distributed ledger), organizado como una secuencia de bloques enlazados criptográficamente, donde cada bloque contiene un conjunto de transacciones validadas por un mecanismo de consenso. O dicho de forma más simple, es una tecnología que permite guardar y transferir información (o dinero) sin intermediarios, usando reglas claras que todos pueden ver y verificar.
(*): link al paper de Satoshi en: https://bitcoin.org/en/bitcoin-paper
Como casi todo en la vida, lo importante no es lo que algo es, sino lo que hace. Y lo que hace el blockchain es radicalmente esperanzador para la humanidad: convierte la confianza —ese activo que antes sólo otorgaban bancos y gobiernos— en código abierto y matemáticas. Ya no necesitas un notario para certificar una transacción: el consenso de la red lo hace. Ya no necesitas un banco para custodiar tu dinero: tu billetera lo guarda. Ya no necesitas una cámara de compensación (clearing house) para liquidar operaciones: los bloques lo hacen cada pocos minutos o segundos. El protocolo blockchain es una daga al corazón del monopolio porque le quita al entramado bancos-gobiernos sus funciones centrales de emisión, control, mediación y supervisión del dinero, y libera al ciudadano de esa pesada carga. Es, en el fondo, lo mismo que hizo la imprenta de Gutenberg hace ya más de cinco siglos cuando le quitó el monopolio del conocimiento a la élite eclesiástica y lo democratizó imprimiendo libros.
Tokenización: la última frontera de la desintermediación
Si el blockchain es el padre fundador de la desintermediación, la tokenización es su hijo estrella, es el heredero que va a llevar el apellido más lejos de lo que el padre jamás imaginó. El blockchain fue la imprenta que nos regaló el código abierto de la confianza, nos demostró que ya no necesitábamos notarios, bancos ni gobiernos para validar lo que ocurre entre dos personas. La tokenización es la enciclopedia ilustrada que no sólo reproduce ese poder, sino que lo organiza y lo convierte en productos tangibles y transables.
La tokenización es el proceso de convertir un activo, derecho o valor en un “token” digital que puede circular y registrarse en un protocolo blockchain. En palabras simples, es como crear una versión digital de algo (dinero, acciones, inmuebles, obras de arte, contratos, etc.) en forma de fichas o “tokens” que representan ese activo y que se pueden transferir de manera segura, rápida y sin intermediarios. En sentido técnico, un token es una unidad digital registrada en un blockchain que sirve como representación de propiedad o derecho. Esto permite fraccionar activos, automatizar transferencias con contratos inteligentes y dar liquidez a cosas que normalmente son difíciles de vender en partes (por ejemplo, un edificio, una obra de arte). Las aplicaciones para la tokenización de activos son importantes:
Financieras: acciones, bonos o fondos tokenizados que se negocian en blockchain.
Físicas: oro, inmuebles o materias primas representadas como tokens.
Intangibles: licencias, propiedad intelectual, incluso identidad digital.
Con la tokenización, un apartamento puede dividirse en mil partes y venderse en segundos. Una canción puede pagar regalías automáticas a todos los que participaron en su creación. Una acción puede cotizar las 24 horas, sin Wall Street, sin el toque de una campana, sin horario. La tokenización puede tomar el legado del blockchain y volverlo infraestructura financiera global.
De todas las aplicaciones que tiene la tokenización me llama particularmente la atención la tokenización de acciones. Primero por su utilidad, y segundo porque expone de manera cruda la hipocresía del sistema financiero global.
Hay varias formas de tokenizar acciones, y de ellas tres son de importancia:
Tokens sintéticos (o de réplica): son los más comunes en el mundo digital, se estima que representa el 90% del volumen total actual. El token no es la acción real, sino un derivado que replica su precio. Es el equivalente a un producto sintético en el mundo financiero convencional*. Por ejemplo, un token que sigue el precio de Tesla (TSLA) en un exchange descentralizado. Reflejan valor, pero no dan derechos políticos (voto en asamblea) ni económicos completos (dividendos directos).
Tokens respaldados 1:1 por acciones reales: Aquí sí hay una acción de verdad en custodia, y cada token representa una fracción o totalidad de esa acción. Ejemplo: una institución guarda 10.000 acciones de Apple y emite 10.000 tokens que se pueden mover en blockchain.
Equity “nativo on-chain” (acciones digitales desde su nacimiento): La versión más pura de la tokenización. No es que alguien tome una acción existente y la copie a un token, sino que la empresa emite sus acciones directamente en blockchain. Es el futuro ideal de las IPOs: una especie de “Nasdaq on-chain”.
(*) hay muchos ejemplos de productos sintéticos en el mercado financiero tradicional. Se les llama “sintéticos” porque, al igual que en química o en biología, no son el activo original, sino una construcción artificial que imita sus propiedades económicas. Desde ETF sintéticos, ETF de oro y petróleo, notas estructuradas, derivados clásicos como opciones, swaps y futuros, ADRs (American Depositary Receipts que permiten a un inversor tener exposición a una acción extranjera sin poseerla directamente), entre varios otros.
Independiente del tipo de tokenización, el valor que la tokenización aporta es monumental:
Liquidez 24/7: Una acción en la bolsa tradicional depende de horarios de mercado, cámaras de compensación y custodios.
Fraccionamiento real: Puedes tener 0.01 de una acción de Tesla sin esperar a que un broker te ofrezca versiones sintéticas. Esto democratiza la inversión, da acceso sin tickets mínimos.
Acceso directo y sin fronteras: No necesitas abrir cuenta en un broker de Nueva York o Londres. Con una wallet puedes participar de mercados globales.
Composabilidad (adaptación del inglés composability): La capacidad de que distintos contratos inteligentes, protocolos y activos digitales interactúen entre sí de manera nativa y sin fricciones, para crear productos y servicios financieros más complejos. Esta propiedad es fundamental; los tokens no sólo se poseen, también se pueden programar. Por ejemplo, unas acciones tokenizadas pueden usarse como colateral para recibir stablecoins, otras criptomonedas o incluso más acciones tokenizadas; también pueden agruparse en un ETF on-chain (descentralizado) o integrarse en un smart contract que distribuya dividendos automáticos.
Transparencia y trazabilidad: Cada movimiento queda en blockchain, más difícil de manipular. El mercado se vuelve auditable en tiempo real.
A pesar de su innovación y el gran valor, se estima que actualmente el volumen de acciones tokenizadas no llega ni al 0.4% del valor total de las acciones en los mercados de valores globales. Según un reporte de Tiger Research, el mercado actual de acciones tokenizadas es de USD 500 million, una fracción del mercado global de acciones que es de 134 USD Trillion. A pesar de ese bajo volumen, la misma Fed alertaba ya sobre las implicaciones que la tokenización pudiera tener.
En el caso particular de la tokenización de acciones, la industria financiera ha salido a pedir a los reguladores imponer supervisión más estricta sobre los “stock tokens”, argumentando que estos tokens simulan la propiedad de acciones de empresas sin otorgar los derechos legales o derechos de accionistas. Con una simple búsqueda, hallé cuatro artículos recientes donde las instituciones y los reguladores atacan de frente a las acciones tokenizadas (ver links abajo).
La hipocresía y el patrón de siempre
Cuando un intermediario se siente amenazado, responde con el mismo libreto siempre: “esto es riesgoso”, “falta regulación”, “puede colapsar”. Es la misma narrativa que lanzaron las agencias de viaje contra internet, las disqueras contra Napster, o los agentes comerciales contra Amazon. Al final no era un argumento técnico, era miedo a perder su monopolio. La banca y los gobiernos no temen que la tokenización sea un fraude; temen que sea eficiente. La escena sería cómica si no fuera tan hipócrita. Porque esos mismos actores que alertan hoy fueron los mismos arquitectos de la crisis del 2008 precisamente por el abuso de sus productos sintéticos CDS (Credit Default Swaps: “seguros” que cualquiera podía comprar sin tener el activo) y CDO´s (Collateralized Debt Obligations: productos sintéticos que eran paquetes de paquetes de deudas, inflados con calificaciones AAA). En su momento ni las autoridades ni las mismas instituciones alertaron sobre los riesgos de esos productos sintéticos, y cuando la bomba explotó se rescató a los mismos que crearon el problema.
Ahora llega la tokenización de acciones, y de pronto, las mismas instituciones gritan “riesgo sistémico”. No porque el producto sea más peligroso —en realidad parece ser menos— sino porque esta vez no pasa por sus tuberías. No deja comisiones en Wall Street, no depende de custodios, no paga lobby en Washington.
Hagamos nosotros mismos el análisis de riesgo y miremos en que condiciones vale la pena invertir en acciones tokenizadas. Pero no nos dejemos llevar por el miedo infundado, ese ruido hay que aislarlo y hacer la ponderación de forma personal y juiciosa. En mi caso, considero que las acciones tokenizadas son una excelente opción en las siguientes situaciones:
para el inversionista pequeño que no logra llegar a los montos mínimos que exige un bróker tradicional.
para complementar posiciones y generar “quick wins” que puedes convertir luego a stablecoins para uso y gasto en una tarjeta de crédito virtual o para más compras de acciones tokenizadas.
para utilizarlas como colateral en un préstamo de stable coins.
para adelantar una herencia (un padre compra acciones tokenizadas de forma inmediata y global, sin trámites notariales, ni sucesiones, ni custodios tradicionales, sin costos).
La verdadera hipocresía no es que critiquen lo sintético hoy. Donde estaban esas mismas voces antes del incendio voraz que generaron en 2008?
La tokenización es la última frontera de la desintermediación. Y como toda frontera, no se conquista pidiendo permiso.
Fuentes:
https://www.sec.gov/newsroom/speeches-statements/peirce-statement-tokenized-securities-070925
Disclaimer: La información contenida en este artículo tiene fines únicamente informativos y educativos. No constituye una recomendación de inversión, asesoría financiera, legal o tributaria, ni una oferta o solicitud para comprar o vender instrumentos financieros. Las opiniones expresadas son del autor. Toda inversión conlleva riesgos, incluyendo la posible pérdida del capital invertido. Antes de tomar decisiones financieras, consulte con un asesor profesional calificado. El autor y los editores no se hacen responsables por las decisiones tomadas con base en esta información.



excelente explicación! Nico vuelve lo complejo fácil de entender
Nicolas logra presentar el concepto de la tokenizacion de una manera fluida, simple y directa!