La dos caras
La metamorfosis de la Fed: de Jekyll a Hyde en cinco actos
En el colegio vimos con asombro la historia psicológica titulada El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, una novela de horror gótico escrita por Robert Louis Stevenson y publicada por primera vez en 1886. Es una historia fascinante, que trata sobre el doctor Henry Jekyll que crea una pócima que le permite separar sus dos naturalezas: la virtuosa y la maligna. Bajo la identidad de Mr. Hyde, da rienda suelta a sus impulsos más oscuros, cometiendo actos crueles y violentos. Con el tiempo, Hyde se fortalece y Jekyll pierde el control, quedando atrapado en su lado perverso. La obra es excepcional porque permite explorar aspectos humanos como el psicológico, el social y el ético. En particular, explora el conflicto entre moralidad y deseo, muestra también la imposibilidad de controlar del todo nuestras sombras y es una crítica potente a la hipocresía social victoriana de la época.
Esta historia está en el centro de nuestra dualidad y las enseñanzas que emanan de ella aplican a muchas de las situaciones cotidianas. De forma particular, y con mucha ironía por la coincidencia de los nombres, me topé recientemente con la historia de la reunión secreta de la Isla de Jekyll. Esta reunión es uno de los episodios más influyentes y polémicos de la historia financiera de Estados Unidos. En noviembre de 1910, un grupo muy reducido de banqueros y políticos se reunió en el exclusivo Jekyll Island Club, frente a la costa de Georgia en Estados Unidos. El encuentro fue organizado en máximo secreto, y desde New Jersey los asistentes viajaron en un vagón privado sin usar sus nombres reales, y se presentaron como “cazadores de patos” que iban a un retiro de caza. El propósito real era diseñar un sistema bancario más estable tras varias crisis financieras (especialmente la del pánico de 1907*). El grupo buscaba un mecanismo que evitara corridas bancarias y diera elasticidad al dinero en circulación. El resultado fue un borrador del que pocos años después nacería el Federal Reserve Act de 1913 que dio nacimiento a la Fed y a su estructura de bancos, comités y gobernadores. Les recomiendo el libro (y el documental) “The Creature from Jekyll Island” de G. Edward Griffin que en tono crítico y conspirativo deduce que la Reserva Federal fue creada en secreto por banqueros en 1910 para concentrar poder financiero, manipular la economía y transferir riqueza de la sociedad hacia una élite.
(*) El pánico de 1907, también conocida como la Knickerbocker Crisis, fue una crisis financiera que reveló la fragilidad del sistema bancario estadounidense y abrió el camino a la creación de la Reserva Federal. Todo comenzó con los hermanos Heinze junto a socios como Charles Morse que intentaron hacer un short squeeze a los vendedores en corto que tenían intereses en las acciones de la empresa United Copper Company, con la idea de comprar agresivamente acciones en el mercado abierto. Los Heinze sobreestimaron su control del mercado pensando que había pocas acciones flotando, pero en realidad existían muchas más en circulación que no controlaban. Cuando el mercado se dio cuenta, y luego que la acción había subido temporalmente a 36 USD por acción, el precio cae en picada a 10 USD. Los hermanos Heinz quiebran, arrastrando a corridas de depositantes en los bancos asociados a los Heinz. El caso más emblemático fue el Knickerbocker Trust Company, cuyo presidente Charles Barney estaba ligado a los Heinz. Cuando se supo de su conexión, clientes retiraron millones en cuestión de horas, provocando su colapso. Esto generó un efecto dominó, con muchos ahorradores entrando en pánico y haciendo corridas a los bancos. En cuestión de semanas, el público corrió a retirar depósitos, varias entidades colapsaron y la Bolsa de Nueva York perdió más del 50% frente a su nivel de 1906. Ante la ausencia de un banco central, el rescate vino de un banquero privado, J.P. Morgan, quien coordinó inyecciones de liquidez y obligó a otros banqueros a aportar capital para frenar el contagio. Aunque logró contener el desastre, el episodio mostró que el país no podía depender de la voluntad de un solo hombre.
La aprobación del Federal Reserve Act de 1913 también fue aprobado en un contexto bastante cuestionado. Al mejor estilo del congreso colombiano en épocas navideñas, la votación final ocurrió el 23 de diciembre de 1913, cuando muchos congresistas ya habían salido de Washington. Esto generó la percepción de que se buscó aprobarlo “a escondidas” o con baja oposición presente. Surgieron muchas críticas posteriores, de opositores como el congresista Charles Lindbergh Sr. que denunciaron que la ley entregaba el control del crédito nacional a un cartel bancario privado disfrazado de institución pública.
No sobra decir que no hay relación alguna entre el Jekyll del nombre de la Isla y el personaje de la historia de Stevenson. La Isla de Jekyll lleva ese nombre desde el siglo XVIII, en honor a Sir Joseph Jekyll, político y jurista británico amigo de Sir Francis Drake y el Dr. Jekyll de la obra de Stevenson tomó el apellido “Jekyll” inspirado por apellidos escoceses/ingleses de su época.
La metamorfosis de la Fed: de Jekyll a Hyde en cinco actos
Atando esa coincidencia de los dos nombres y las dos historias, me surge la inquietud de crear una metáfora entre la Fed y la historia de Stevenson, y la construyo siguiendo la estructura de los actos de una obra de teatro clásica.
Los personajes
El Jekyll respetable: Dr. Jekyll es el científico distinguido, preocupado por el orden, la moral y el progreso. Su motivación es noble, al menos en apariencia: separar lo mejor de lo peor del ser humano. Eso mismo ofrecía la reunión de Jekyll Island, estabilidad monetaria, disciplina financiera, un sistema que protegiera al ciudadano de los pánicos bancarios y las corridas. Un banco central que actúa como prestamista de última instancia para evitar el caos.
El Hyde oculto: Stevenson nos recuerda que Hyde nunca desaparece, simplemente espera su turno. En Jekyll Island, Hyde estaba sentado en la mesa con corbata, scotch y un puro. La Reserva Federal también nació con otro objetivo, el de blindar a los grandes bancos de la competencia y socializar sus riesgos. Cuando el crédito se vuelve tóxico, la Fed actúa como escudo. Las ganancias son privadas, las pérdidas son públicas. Ese es el Hyde del sistema, un monstruo elegante que aparece cuando más vulnerable está la sociedad. Un mecanismo para licuar ahorros, trasladar inflación a los hogares y sostener a las élites financieras mientras el ciudadano paga la factura.
Los actos
Acto No. 1: 1929 – El científico ingenuo
La Fed tenía apenas 15 años cuando enfrentó su primera gran prueba: la Gran Depresión. En vez de actuar como prestamista de última instancia, contrajo la oferta monetaria y permitió que miles de bancos quebraran. Milton Friedman lo resumió décadas después: la Fed no evitó la crisis, la profundizó.
Evidencia: entre 1929 y 1933, la masa monetaria cayó un 30%, y más de 9.000 bancos cerraron (el 40% de las instituciones financieras de la época).
Simbología: Jekyll creyó que estaba aplicando disciplina, pero en realidad estaba dándole más fuerza al monstruo del colapso.
Acto No. 2: 1971 – El primer sorbo irreversible
Durante la posguerra, el sistema de Bretton Woods anclaba el dólar al oro, y al resto de monedas al dólar (con un tipo de cambio fijo, pero ajustable). Era el “suero” que mantenía a Hyde a raya. Pero el 15 de agosto de 1971, Nixon anunció por televisión la suspensión de la convertibilidad.
Evidencia: la inflación en EE.UU. pasó del 2.7% en 1972 al 13.5% en 1980. El petróleo se disparó, y el dólar perdió más de dos tercios de su poder adquisitivo frente al oro en menos de una década. Antes del anuncio de Nixon, una onza de oro rondaba los 35 USD, en 1973 ya rondaba los 100 USD, alcanzó 850 USD en 1980, y hoy se aproxima a 3.700 USD.
Simbología: Fue la primera gran emancipación de Hyde: dinero sin límites.
Acto No. 3: 1980s – El monstruo aparentemente domado
Paul Volcker, presidente de la Fed del momento, subió las tasas de interés a niveles cercanos al 20% para romper la espiral inflacionaria (receta conocida como el Volcker shock). Fue como encadenar al monstruo a la fuerza. La medicina fue brutal: desempleo en dos dígitos, recesión profunda, miles de empresas quebradas.
Evidencia: la inflación cayó del 13.5% en 1980 al 3.2% en 1983, pero el costo fue una tasa de desempleo que alcanzó el 10.8%, la más alta desde la Gran Depresión.
Simbología: Jekyll pareció recuperar el control, pero lo hizo con violencia quirúrgica.
Acto No. 4: 2008 – El monstruo desatado
La crisis de las hipotecas subprime mostró a Hyde sin máscara. La Fed autorizó 700.000 millones de dólares (USD 700 billion) en rescates directos TARP – Troubled Asset Relief Program y luego más de 2 billones de dólares (USD 2 Trillion) en programas de “Quantitative Easing” (QE). Los bancos fueron salvados, los ciudadanos perdieron sus casas.
Evidencia: el balance de la Fed pasó de 900.000 millones en 2007 (USD 900 billion) a más de 2 billones (USD 2 trillion) en 2009. En dos años, la Fed más que duplicó su balance, algo sin precedentes desde su fundación en 1913, y siguió creciendo hasta superar los USD 4.5 trillion en 2014.
Simbología: Hyde ya no era clandestino, ya estaba institucionalizado.
Acto No. 5: 2020 – La victoria del monstruo
Con la pandemia, llegó el frenesí absoluto. En una orgía monetarias, la Fed multiplicó su balance a niveles nunca antes visto, desde 4 USD Trillion antes de la pandemia a 9 USD Trillion en abril de 2022. Se imprimió más dinero en meses que en décadas anteriores. La justificación era salvar a la economía, pero el efecto fue un festín inflacionario.
Evidencia: la inflación en EE.UU. alcanzó 9.1% en junio de 2022, la cifra más alta en 40 años (acto 3 de esta obra). Mientras tanto, los mercados financieros vivieron su mayor rally en plena crisis sanitaria.
Simbología: Hyde ya no necesitaba excusas: la sociedad aceptaba su presencia como parte del sistema.
Conclusión
Cada acto de esta obra muestra la misma dinámica. Lo que empezó como un experimento respetable terminó entregándole más poder al monstruo. La Fed es el Dr. Jekyll de la estabilidad, hasta que las circunstancias liberan a su Hyde, que siempre termina ganando.
La tragedia de la obra
La tragedia en la novela es que Jekyll cree que puede controlar a Hyde. Lo alimenta pensando que siempre podrá revertir el proceso. Hasta que un día el monstruo se emancipa completa y definitivamente y devora al creador. Algo similar ocurre con la Reserva Federal. Lo que nació como un experimento de “estabilidad” se ha convertido en un poder casi autónomo que redefine los ciclos de la economía global (boom-bust cycles), imprime dinero como salvaje en fiesta y en cada crisis deja más fuerte a Hyde. La Fed lucha por controlar al monstruo que creó, pero cada vez demuestra que sus herramientas no lo logran domar.
La Paradoja
Como toda tragedia que siempre narra dolor y destrucción, el efecto final en el público es paradójicamente positivo porque trae alivio emocional (catarsis) y una profunda reflexión sobre el destino. Es en esa reflexión donde podemos pensar que hay una segunda parte a esta obra que la pudiéramos titular “La metamorfosis del dinero: de Hyde a Satoshi”.
Por eso, lo que parece oscuro en la trama, termina siendo luz en la experiencia del espectador. Cabe preguntarnos entonces: ¿Seguiremos bebiendo de la pócima de Jekyll, o nos atreveremos a probar el antídoto que Satoshi nos dejó sobre la mesa?


Crack Nico!!!! Calidoso!!! Q buena metáfora!!! Satoshi contra Hyde!
Muy buena Nico! Afortunados por la existencia de Bitcoin, de lo contrario nos consume el monstruo!